sábado, 13 de agosto de 2016

APRENDER A SER CIUDADANOS

La ciudadanía se construye en la vivencia cotidiana, no en el hablar.

Una vez más Humberto Maturana Romesín, nos proporciona orientaciones valiosas basadas en la convivencia, el respeto y la colaboración; dentro de un marco cotidiano centrado en la educación.

La convivencia exige el encuentro en un espacio de acciones y emociones comunes.

La educación indica Maturana, es una tarea central en la configuración de un país como un espacio de convivencia. Piensa que el tipo de país que queremos, la convivencia que queremos, es lo que de hecho determina qué hacemos como país en el ámbito educacional. Esta es la pregunta central:
Qué país queremos ?

Un país de mujeres y hombres que convivan en el respeto mutuo y que sean capaces de compartir de manera consciente la responsabilidad cotidiana de hacer del país un ámbito de convivencia en el que se viva en el respeto mutuo y en la colaboración, que es precisamente lo que hará que la gente de ese país viva así. Para que esto ocurra, es necesario satisfacer varias condiciones:

1. Debemos pertenecer a la misma cultura. Participar de los mismos valores y deseos fundamentales al mismo tiempo que vivir en el mismo espacio de acciones básicas, de modo que podamos de hecho participar en un proyecto nacional común en el que podamos actuar responsablemente sin requerir de un control externo aunque cada uno de nosotros haga algo diferente. 

Esto hay que aprenderlo, y para aprenderlo hay que vivirlo.

2. Debemos ser responsables de nuestros actos, conscientes de que con ellos vivimos la creación cotidiana del mundo que vivimos.

La responsabilidad consiste en darse cuenta de las consecuencias que las propias acciones tienen sobre otros seres, humanos y no humanos, ya sea directa o indirectamente, así como en darse cuenta de si uno quiere o no quiere estas consecuencias y en actuar de acuerdo con ese querer o no querer.

Pero, para ser responsable se requiere el poder reflexionar sobre los propios actos y tal reflexión consiste en mirar los propios actos sin apego, en el espacio de los deseos.

La reflexión, indica Maturana; es un arte que se debe aprender y para aprenderlo debe vivirse.

3. Debemos ser libres en la acción. La libertad consiste en darse cuenta de que uno se da cuenta de que quiere o no quiere las consecuencias de las propias acciones. Con mucho acierto indica Maturana; cuando hacemos esto, lo que nos pasa es que ponemos nuestros deseos en el espacio de nuestros deseos, y somos responsables de nuestra responsabilidad.

Para ser libres, hay que respetarse a sí mismo y al otro, y esto requiere ser aprendido, y se aprende viviéndolo.

4. Debemos de hecho o potencialmente, de una manera legítima, participar de los mismos dominios de acciones, de modo que podamos cooperar en la realización de cualquier proyecto común. Es decir, debemos potencialmente ser capaces de todo. 

Esto también debe ser aprendido, y se aprende haciéndolo.

Finalmente, indica el maestro Maturana :

Si queremos vivir en libertad tenemos que vivir en libertad, y para hacerlo tenemos que quererlo; si queremos vivir en el respeto mutuo, tenemos que vivir en el respeto mutuo, y para hacerlo tenemos que quererlo; si queremos vivir sin destruir nuestro mundo, tenemos que vivir sin destruirlo, y para hacerlo tenemos que quererlo...si queremos vivir en la reflexión que nos permite actuar libre y responsablemente en la reflexión sobre las consecuencias de nuestros actos, tenemos que hacerlo, y para hacerlo tenemos que quererlo, y para querer todo eso tenemos que vivirlo, y vivirlo desde pequeños, en la aceptación amorosa del mundo social que nos acoge y que contribuiremos a crear.

Qué tiene que ver esto con prevención de drogas ? Mucho, el respeto , la convivencia y la colaboración; son pilares de la prevención integral.






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