viernes, 21 de septiembre de 2012

LA ADOLESCENCIA

Entendemos que la adolescencia es la edad sociológicamente situada entre el nido protegido de la infancia y la entrada de los adultos en el mundo profesional. Reducida a la mínima expresión en las civilizaciones donde los niños trabajan desde muy pequeños sin que haya discontinuidad sociológica con la vida adulta, la adolescencia se ha desarrollado en el mundo occidental con la autonomía adquirida o conquistada sobre la familia, la prolongación de los estudios, y, actualmente puede prolongarse hasta los veinticinco años o más.

En la década de 1960, la adolescencia se constituyó como clase biosocial, desarrollando sus costumbres, ritos, vestimenta y música. Es una edad en la que uno aspira a la plena existencia, desea una vida autónoma y comunitaria a la vez, espera y desespera, se rebela contra el orden social del mundo adulto, significa transgresión, tormentos, angustias y sueños.

La adolescencia es el eslabón débil de la sociedad: sale de la infancia, aspira a la existencia plena, aún no está integrado en el mundo adulto del trabajo, y, en él, fermentan aspiraciones, revueltas y angustias. El adolescente es el eslabón de la cadena social en el que las debilidades del conjunto alcanzan el punto de ruptura.

La incertidumbre y la angustia pueden convertirse en males insoportables en un mundo sin futuro donde los individuos están atomizados. La heroína que se inyecta el adolescente "colgado" es la respuesta exasperada a la misma angustia que el adulto calma con somníferos. Así, unos fenómenos periféricos pueden revestir una significación central. El adolescente es portador de los problemas de nuestra civilización, aunque de una forma más intensa.

Este video nos ilustrará un poco más sobre esta importante etapa del desarrollo evolutivo del ser humano.


Entre los adolescentes, el crecimiento de las incertidumbres sobre el porvenir personal y sobre el futuro global de nuestras sociedades favorece una desesperanza que se convierte en un aumento de los intentos de suicidio y en un incremento en el consumo de drogas.

La adolescencia encarna, frente a la resignación domesticada por la integración social, la aspiración milenaria de la humanidad a la armonía y a la felicidad.

Así pues, la adolescencia es, a un tiempo, el eslabón débil ( por su falta de inserción sociológica ) y el eslabón fuerte ( por su energía ) de la cadena de nuestras sociedades. La adolescencia favorece la toma de riesgos y las transgresiones, por lo tanto, tambien la delincuencia. El reconocimiento del hecho de que la adolescencia constituye una edad plástica, en la que el individuo puede transformarse y reformarse, debe conducir a una política de prevención y de redención, no de represión. Las medidas de apoyo y comprensión pueden disminuir, y hasta eliminar la delincuencia juvenil, mientras que el encarcelamiento de los adolescentes encierra de por vida a los adolescentes en la criminalidad.

El único remedio verdadero contra la violencia y la delincuencia juvenil radica en la comprensión, la benevolencia y el amor, que, en muchos lugares del mundo, sobre todo en los países del Sur, han inspirado iniciativas en las que la música, la danza, el teatro, la pintura, el deporte y los trabajos comunitarios abren vías para prevenir la delincuencia.

Esta imágenes nos permiten observar los caminos hacia el cambios que podemos lograr cuando tenemos comprensión y amor a nuestra juventud.



Este antes y después es simplemente la alteridad en la que nos podemos mirar para no "encerrar" a los adolescentes, sino permitirles que puedan levantar su vuelo utilizando positivamente sus potencialidades, con un poco de orientación.

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